Constitución de 1824
Primera República Federal
El siete de noviembre de 1823 se inauguro el Congreso Constituyente integrado en su mayoria por federalistas, encabezado por Ramos Arizpe, quienes lograron imponerse sobre los diputados centralistas, cuyo líder era Fray Servando de Mier. El 31 de enero de 1824 fue aprobada la primera Acta Constitucional de la Nación Mexicana, que adoptaba la forma de república, representativa, popular y federal. El cinco de octubre del mismo año se publico la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, la cual, aparte de su semejanza en el nombre, establecía una forma de gobierno similar al de la confederación de Estados anglosajones entonces situados en el oriente del territorio mexicano.
Los estados de la Republica mexicana se integraban en el siguiente manera: con las provincias de Sonora y Sinaloa, el estado Interno de Occidente; con las de Coahuila, Nuevo León y Texas, el estado Interno de Oriente; con las de Durango, Nuevo México y Chihuahua, el estado Interno del Norte; convertía en territorio a las dos Californias y al Partido de Colima , y sustituía el nombre de Guadalajara por el de Jalisco y el de Santander por Tamaulipas. La ciudad de México fue declarada como residencia de los poderes de la nación y convertida en Distrito Federal.
La Constitución de 1824 consagraba al principio de la soberanía nacional y establecía la división de poderes señalando las facultades de cada uno. El poder legislativo se depositaba en una Cámara de Diputados y un Senado: los primeros serian designados mediante elecciones locales. A semejanza también de la forma de gobierno estadounidense, el ejecutivo quedaba constituido por un Presidente y un Vicepresidente, elegidos por las legislaturas de los Estados y que durarían en su cargo cuatro años, prohibiendo la reelección del presidente en el periodo inmediato; Guadalupe Victoria y Nicolas Bravo ocuparon los cargos respectivos, en el mismo de cada estado se dividieron en los mismos tres poderes que en el nivel federal; dejando su organización a las leyes locales. Se confería el poder judicial federal a una Corte Suprema de Justicia, y el de los estados a Tribunales de Justicia locales.
Sin embargo, la constitución de 1824 no rompió del todo con le pasado pues continuaba con la intolerancia religiosa y permitía que se conservaran los fueros militar y eclesiástico. Ademas, no establecía garantías individuales; los indígenas eran incorporados dentro de los sectores de población, pues al convertirse en ciudadanos, aunque se suprimieron los tributos que pesaban sobre ellos, se vieron ahora obligados a pagar impuestos y prestar el servicio militar, en tanto las ventajas y derechos otorgados por la Constitución eran letra muerta para los indígenas, porque al ser analfabetas carecían de capacidad para disfrutarlos.
Pero la transformación que México necesitaba entonces no residía en un cambio meramente formal de leyes y decretos, que ademas eran incongruentes con la realidad. La transformación debería ser sustancial, pues mientras persistieran en el orden interno las caducas estructurales semifeudales, era inútil que se intentara adoptar un sistemalegislativo y una forma de gobierno originados en países que, como Inglaterra, Francia, Estados Unidos e incluso España, se habían desarrollado como resultado de procesos históricos señaladamente distintos al de México. Por el contrario, la pretendida alianza entre los grupos de poder: las oligarquías regionales- que en el federalismo encontraron la autonomía política -, y las corporaciones eclesiásticas y militar- que conservaban sus fueros y privilegios-, constituyo una fuerte contradicción que hizo imposible una estabilidad política duradera.
Fuentes: DELGADO, Historia de México, El Proceso de Gestación de un Pueblo, de Gloria M. Delgado de Cantu.
